"Me siento débil"
No paraba de pensar. Me sentía vacía, tanto sentimental como físicamente. No podía ponerme de pie, y la poca luz que irradiaba el velador le daba un aspecto aún más tétrico a mi vida.
Comencé a llorar. Definitivamente no había nada especial en mí. Solo escombros, es lo que soy. Escombros de una ciudad que alguna vez fue feliz, sin necesitar de nadie más que de mí.
Podía sentir mis huesos golpeando contra mi piel, queriendo salir. La ropa que llevaba puesta me pesaba aún más que mi imperfección. "¿Quién soy?, ¿Acaso alguien lo sabe?.. ¿Acaso a alguien le importa? ¿Acaso te importa?" Mi mente solo era un mar de incógnitas. Un mar contaminado al cien por ciento.
Toda la pureza que alguna vez había sentido se fue con mis lágrimas. Pero aún había algo más, algo que no quería irse. Debía quitar todo recuerdo feliz de mí, así ya no extrañaría esa sensación. El vacío debía ser perfecto.
Tome un vidrio roto. El dolor que sentía no se comparaba al que se iba a ir, "se tiene que ir".
"Es simplemente todo tan objetivo. Las personas viven, y viven, y viven. Últimamente no les importa nada. Se creen perfectas al sentir amor. Se sienten completas. Pero jamás estarás completo, no puede alguien sentirse completo con una pieza que tarde o temprano se irá. Todos son imperfectos, ahora la perfecta seré yo"
Fue lo último que pensé, tumbada en el suelo. Por fin ya era libre.
Una sonrisa se dibujo en mi cara,
la vida se había ido de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario