Y de pronto sus labios dejaron de tener presión por sobre los míos
y de pronto sus ojos ya no me miraban, simplemente yacían orientados hacia mí
y de pronto su cuerpo ya no me llamaba, sino que caía muerto sobre mis brazos
Y cada característica de ella que antes lograba cautivar mis sentidos había perdido toda expresión
y de pronto ya no era ella
era solo un cuerpo

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