jueves, 27 de septiembre de 2012

Passion

Quise. Ella también lo quiso, me lo pidió. Lo iba a hacer, era el momento, ya había hecho eso tantas otras veces.
Ya podía saborear el momento; Sus ojos comenzando a desorbitarse, la sangre pintando sus costillas, de solo imaginarmela agonisando de dolor y placer el deseo me sucumbía.
Ella sonreía. Sabía lo que iba a pasar y sonreía. Con cada gesto de su cuerpo me pedía que pase. Era como si lo necesitara
¿Porqué alguien querría, voluntariamente, sumergirse en la oscuridad por el resto de la eternidad? ¿Tan irresistible se le presentaba la muerte?, ¿O acaso la vida no era lo que esperaba?

Quise traspasar la pasión en sus ojos pero no había nada más.
Había logrado llegar a su máximo estado de pureza, a una naturaleza única y solamente instintiva. 
La encontraba sorprendente, exquisita.
Todas sus características invadieron mis sentidos, dejandome encerrado en mi faceta más salvaje.

Algo me impedía hacerle daño, quizá no era el momento, quizá tenía que esperar un poco más
¿Cómo lograba su cuerpo llamarme de esa manera?
Todavía me preguntaba qué había tras su pasión y deseo, cuando dí cuenta que era su sangre la que estaba calentando mis manos.

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