Después de tanto tiempo, allí estaba, otra vez.
Frente a su talón de Aquiles.
La oscuridad.
Le habían pasado cosas horribles anteriormente, en esa horrible profundidad, escasa de luz. Había quedado debastada, muerta. Sin alma. Lo que sufrió allí no se lo podía desear ni a la persona que más odiaba. Lo que perdió allí no lo recuperó jamás. Lo único que quedó, fue su alma.
Su rota y desgarrada alma.
Y aún así, volvió. Porque esta vez, creyó que sería diferente.
Y... ¿Lo será?
Luego de tanta masacre, luego de tanto sufrimiento y dolor... ¿Esta vez, la oscuridad, sería diferente?
Miedo.
Era lo que corría en sus venas
Al sentir lo mismo que la primera vez
Que sus ojos abiertos estuvieron cerrados en la oscuridad
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