Desde que tengo memoria, que junto conmigo crecieron dos lados completamente diferentes.
En uno, soy una persona activa. Que no para de moverse. Que le encantan los deportes, y el sol. Una piba con una imaginación increíble que le gusta correr y salir.
Una piba que ama, extraña, y necesita. Graciosa y flashera como ninguna.
Y en el otro, soy una sombra. Una persona pesimista y depresiva a la cual siempre le duele la cabeza. Una piba pajera que solo sale de su cama para comer, y solo habla para quejarse de lo sola y vacía que está.
Una piba que odia, que maldice y aleja. Que fantasea con sangre, no siempre ajena. Que no confía en nadie, y menos en ella misma.
A veces pienso, muy lamentada, que más que dos polos opuestos, sería el antes y un después.
Pero después me doy cuenta de que
sigo siendo la misma persona
necesitando
y amando.

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