"Ma"
"Qué, hija"
"Te acordas cuándo me dijiste que Papa Noel no existía?"
"Ay... Quería partirme en miles de pedazos"
"Jajajaja, porqué?"
"Me sentía una mierda, por todo lo que me decías"
"Me acuerdo de haber estado muy decepcionada porque me había peleado con todo mi curso defendiendo eso."
"Me decías que nunca más ibas a confiar en mí, porque te había mentido y te habías gritado con todos por mi culpa... Yo me quería matarrrrr."
"Ahhhhhhh si, me puse a llorar en un rinconcito de tu habitación, me acuerdo.... ME MENTISTEEEEEEEEHHH"
"Ay basta Tamara, que ya me dijiste bastante"
"Me mentiste! Me engañasteeeeeeeeeeeehh"
"Yo siempre te quise enseñar que había dos mundos.. El de la ilusión..."
"No, para para"
"... Donde Papa Noel es real y todas tus imaginaciones lo son, y la reali...."
"No, basta."
Ahora me doy cuenta que si me pelée con todos los de mi curso,fue para defender algo que yo creía. Por más de que mi vieja hubiese tenido influencia en eso. ¿Realidad?, ¿Fantasía?, quién puede decir,al fin y al cabo, cuál es cual? Uno lo decide, según el momento en el que está.
Nada es más real que lo que uno se imagina.
En mi criterio, no hay nada más importante que la utopía.
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