Restos
Todo estaba destruido
Nosotros lo habíamos destruido.
Los gritos de dolor que tan bien contrastaban con la sangre, se habían extinguido hace minutos. Aún así resonaban en mi cabeza, y en sus oídos.
Habíamos arrasado con todo. La nada ahora lo era todo.
Al fuego ya no le quedaba más por consumir.
Y lo miré. Y lo tomé de la mano.
Y nos deshicimos en cenizas
Y fuimos prisioneros del viento
Para siempre
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